Cómo preparar el tupper perfecto

04.10.2019

Comer a diario fuera de casa puede suponer un verdadero quebradero de cabeza. ¿Pero sabes qué? Es muy sencillo solucionarlo :)

Sólo necesitamos un poco de información, organización y práctica. Con ello, preparar diariamente un tupper saludable para llevar al trabajo puede ser muy sencillo, rápido, y hasta divertido.

Si comes fuera, te animo a que le des una oportunidad a preparar la comida en casa y llevarla a la oficina, ya que las ventajas con considerables: 

  • Sale más barato que comer fuera: los menús rondam los 7€ - 15€.
  • Controlas mejor tu alimentación: eligiendo materias primas y preparaciones saludables.
  • Aprovecha un momento de relax: yendo a algún parque o lugar más tranquilo a comer, saborear conscientemente, y alejar la mente del trabajo.

Un tupper de éxito

En mi opinión, una de las cuestiones más importantes es tener buenas herramientas: tuppers ligeros, que no goteen y compactos, además de botella de agua y cubiertos.

En general, cualquier tarro o tupper que cumpla estas tres condiciones nos vale (comprueba siempre que pueda meterse en el microondas y que sea libre de BPA), pero algunas marcas ofrecen propuestas muy interesantes, con productos de calidad y muy versátiles. Por ejemplo, a mí me gustan muchos por productos de Lékué y Joseph Joseph.

Ya tenemos el continente, vamos al contenido

A la hora de componer el tupper, vamos a tener en cuenta siempre la estructura del plato saludable de Harvard.

Este plato se compone de un 50% de frutas y verduras variadas, 25% de ración proteica y el otro 25% de hidratos de carbono (si no los consumimos, lo sustituiremos por más vegetales)

¿Qué materias primas incluimos en cada uno de estos apartados?

  • VEGETALES: de todos los tipos, formas y colores. Hervidos, a la plancha, en crudo, al horno, cocidos, triturados... como más te guste y los que más te gusten, pero mientras más varíes (preparación y tipo), mejor.
  • PORTEÍNAS: aquí incluiremos legumbres, carnes, pesados, mariscos, moluscos, lácteos, huevos y derivados de la soja (tofu, tempeh, texturizados...)
  • HIDRATOS: cereales (arroz, pasta, pan, couscous, mijo, maíz...), pseudocereales (quinoa, trigo sarraceno...), y tubérculos (patata, batata...). Prioriza siempre cereales integrales frente a los refinados.

Todo esto lo acompañaremos con grasas de calidad, como puede ser el aceite de oliva virgen extra (AVOE), los frutos secos, el aguacate... aceite de otras semillas y grasas como la mantequilla, margarina o salsas, mejor para consumo esporádico.

Como bebida, el agua siempre será nuestra referencia. Aprovecho para comentar que los refrescos endulzados (incluidos los "zero"), zumos, y bebidas alcohólicas (incluso las de baja graduación, como el vino y la cerveza), no son para nada recomendables.

Y de postre: fruta. Aprovecha ese momento para introducir una ración más en tu día, aunque también puedes tomar yogur natural sin azucarar, una onza de chocolate negro, una infusión... ¡o nada!

Respecto a la conservación, si tienes nevera en la oficina, siempre será la mejor opción, y si no es posible, hazte con una neverita o bolsa de transporte térmica de este estilo que te ayude a mantener la comida hasta la hora de degustarla.

¿Me das ideas?

¡Claro que sí!

Por ejemplo, en esta entrada del blog te explico cómo preparar una ensalada en tarro para que aguante perfectamente el trasporte, incluso varios días en la nevera, y así puedas anticipar las comidas de la semana. Hay recetas ;)

También tienes en el blog una riquísima receta de crema de remolacha y un listado de 5 blogs que tienen recetas para chuparse los dedos.

Además, como te comenté el otro día, estoy preparando una serie de entradas con recetas rápidas, sencillas y sabrosas para que puedas tener ideas para inspirarte, ¿te apetece?

Recuerda que puedes preguntarme tus dudas a través de las redes sociales y que me encantará que me envíes fotos de tus tuppers saludables para llevar al trabajo.

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Un abrazo,

Elena

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